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Renovar la mente: de lo espiritual a lo biológico

Hace ya unas semanas atrás leí «Enciende tu cerebro» de la Dra. Caroline Leaf, cristiana y psicóloga. Un libro maravilloso en donde la guía para sus investigaciones sobre la mente y el cerebro ha sido la Palabra de Dios. Este libro me ha dejado maravillada de Dios y el diseño que le ha dado a nuestro cerebro y mente, y me ha permitido darme cuenta que en nuestro cuerpo también encontramos Su amor, misericordia y esperanza.  Yo siendo psicóloga e inclinada más por el modelo cognitivo-conductual, los pensamientos son algo a lo que les tomo mucha importancia, ya que la forma en que pensamos influye mucho en cómo nos conducimos, una realidad en psicología ya revelada por Dios hace miles de años en Proverbios 23:7 (RVR1960).

Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.«

Proverbios 23:7 (RVR1960)

Ahora, yo sé que a veces se puede volver complicado tener pensamientos sanos en un mundo que nos avienta tantos mensajes muy diferentes a la Palabra. Por eso Dios nos exhorta a no imitar ni amoldarnos al mundo sino dejar que nos transforme a partir de cambiar nuestra manera de pensar (Romanos 12:2), hay otras versiones en donde se le llama renovar la mente o transformar la mente. Déjame explicarte más. Cuando Dios te dice que renueves y transformes tu mente, hablando de los pensamientos, y lo haces, verdaderamente fisiológica y anatómicamente tu cerebro es transformado por tus meros pensamientos. Esto es posible por algo llamado neuroplasticidad que es la capacidad de nuestro cerebro para cambiar y reestructurarse, regenerando las neuronas y creando nuevas conexiones; además tu memoria, la función ejecutiva de tu lóbulo frontal y tu sistema límbico se potencializarán y funcionarán adecuada y armoniosamente.

Esto es increíble porqué incluso se ha comprobado, a través de investigación científica, que personas que han sufrido daño en su cerebro siguen teniendo la esperanza de transformarlo, volviendo no sólo a su estado original sino con la capacidad de desarrollar aún más sus habilidades. Definitivamente la forma en que Dios nos diseño ha sido maravillosa. Si has sufrido daño orgánico o no, pero has estado mucho tiempo luchando con tus pensamientos, tristeza, ansiedad, rumiación (darles vueltas y vueltas a un pensamiento), ¡hay esperanza! Puedes mejorar, cambiar, transformarte y llevar tu mente y cerebro a un cambio más allá de lo que crees.

Ahora, ¿cómo podemos renovar y transformar nuestra mente? Te cuento. Una de las cosas que más me ha impactado es que Dios no diseñó nuestro cuerpo para lo insano, al contrario hemos sido diseñados para ser sanos en todo aspecto. Por su puesto que así es, nos ha creado a su imagen y semejanza (Génesis 1:27). Sin embargo, Dios nos ha dado libertad de decisión, de optar por hacer esto o aquello siendo totalmente responsables de las consecuencias de esas decisiones, esto lo vemos reflejado en Deuteronomio 30:19 en donde se nos dice que podemos elegir entre la vida y la muerte.

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia[…]»

Deuteronomio 30:19 (RVR1960)

Por lo tanto, puedes decidir igualmente de qué forma pensar, vida o muerte. Si eliges seguir pensando tristeza, angustia, preocupación y maldad, a nivel anatómico y biológico tu cerebro se moverá tal cual, tus conexiones neuronales y sinapsis cambiarán el rumbo que llevaban y empezarás a actuar y percibir conforme a tus pensamientos más recurrentes. De forma que puedes caer en depresión, trastornos de ansiedad, estrés patológico, lo que hará más sensible tu sistema inmunológico y será más sencillo enfermarte. Además se segregan ciertos neurotransmisores y hormonas en tu cerebro, tu sistema nervioso y el resto de tu cuerpo, que si están por un tiempo prolongado te intoxican y enfermas emocional, mental y físicamente.

Como ves, no por nada, Dios nos manda a fijarnos en lo bueno, puro, verdadero y admirable (Filipenses 4:8). Sé que puede resultar complicado en ocasiones pero mira lo que dice 2 Timoteo 1:7 (LBLA), «Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio«. Tú tienes las riendas de ti mismo, no tus pensamientos ni las situaciones sobre ti, porqué así como fuiste creado para lo sano también se te ha dado la capacidad para tener poder y control sobre ti mismo. Con ese poder y dominio es posible llevar cautivos esos pensamientos de muerte (2 Corintios 10:5).

“[…] derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,[…]»

2 Corintios 10:5 (RVR1960)

La ciencia sólo recalca y da evidencia a lo que Dios ya nos había revelado. Verdaderamente prestar atención a Su Palabra trae salud (Proverbios 4:20-22); sin embargo, para transformar nuestra mente no basta con escuchar, recuerda que la fe sin obras es muerta (Santiago 2:17), por lo que es necesario ponerse en acción para lograrlo. Al inicio no será sencillo, tienes que ser intencionado, consciente y disciplinado para ver y generar cambios.

 

Por Gabriela Zequeira