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Prueba tus palabras antes de escupirlas

Enseña estas cosas, y diles a todos que las obedezcan. No permitas que nadie te desprecie por ser joven. Al contrario, trata de ser un ejemplo para los demás cristianos. Que cuando todos oigan tu modo de hablar, y vean cómo vives, traten de ser puros como tú. Que todos imiten tu carácter amoroso y tu confianza en Dios.«

1 Timoteo 4:11-12 (TLA)

La primera manera que Dios nos enseña a testificar con nuestras vidas es a través de nuestras palabras. Las cosas que hablas llevan una carga, y la Biblia está llena de palabras de sabiduría sobre las palabras que salen de tu boca. Proverbios 18:21 (RVR1995) «La muerte y la vida están en poder de la lengua; el que la ama, comerá de sus frutos». Este proverbio dice que vida y muerte están en el poder de la lengua. De la misma manera como un ladrillo puede usarse para construir una casa o romper una ventana, las palabras pueden ser usadas para construir personas o destruirlas. Tus palabras pueden respirar vida o romper corazones.

Eres llamado a hablar la verdad, pero eso comienza dejando las mentiras. Para abrazar el Reino se requiere que rechaces las mentiras de este mundo. 1 Timoteo 4:2 (NTV) «Estas personas son hipócritas y mentirosas, y tienen muerta la conciencia». Timoteo nos narra una cruda verdad que hay gente en el mundo que ha mentido y han perdido la capacidad para la verdad. Han creído tantas mentiras que ya no pueden reconocer la verdad. Pero antes que puedas hablar verdad sobre otros, tienes que convertirte en un experto hablando verdad sobre tu vida. No puedes dirigir tu vida si te mientes a ti mismo.

Las mentiras más fáciles de creer son las que salen en forma de preguntas, preguntas como “¿realmente importó?” o “¿realmente la gente me presta atención? Cuando crees que nada de lo que dices importa, no estarás preocupado acerca de lo que dices. ¿Puedes ver como el diablo usa las mentiras disfrazadas de preguntas para dirigirte a un lugar donde te rendirás? Si no fuera suficiente hablar la verdad, tus palabras deben de estar llenas de gracia, si vas a dirigir a las personas a la Presencia de Dios.

“[…]de conversar con ellos. Hablen siempre de cosas buenas, díganlas de manera agradable, y piensen bien cómo se debe contestar a cada uno.»

Colosenses 4:6 (TLA)

El apóstol Pablo en la carta a los creyentes de Colosas dice que todo lo que hables siempre tiene que ser con gracia y sazonado con sal. Es por eso la frase, prueba tus palabras antes de escupirlas. ¿Hay palabras que estás hablando que salen con un tono de amor y gentileza? ¿Estás hablando desde un lugar de humildad y amabilidad? ¿Tus palabras están llenas de fe? No es solo lo que dices sino también como lo dices que enseñará a otros acerca de la gracia y bondad de Dios.

 

Por Carlos Gamboa