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No hay excusas

Enseña estas cosas, y diles a todos que las obedezcan. No permitas que nadie te desprecie por ser joven. Al contrario, trata de ser un ejemplo para los demás cristianos. Que cuando todos oigan tu modo de hablar, y vean cómo vives, traten de ser puros como tú. Que todos imiten tu carácter amoroso y tu confianza en Dios.«

1 Timoteo 4:11-12 (TLA)

Nadie ha mostrado mejor mensaje con su vida que Jesús. Él vino del Reino de los Cielos para mostrarnos cómo rechazar al mundo y no fue entendido por la gente cuando estaba aquí. Una razón por la cual no fue entendido fue porque él perseguía a las personas que otros rechazaban. Jesús amó a todos desde niños a criminales, y Su ejemplo de amor elimina todas nuestras excusas. Jesús conocía el futuro (era una ventaja de ser 100% Dios), entonces Él conocía a sus amigos cercanos, que lo iban a dejar durante las horas más difíciles de su vida. Pedro, uno de los mejores amigos de Jesús, lo negaría aun conociéndolo. Su otro amigo, Judas, lo traicionó por algunas monedas de plata.

La cultura de hoy nos enseña que si tenemos un amigo como Pedro o Judas, los cancelemos. El mundo sugiere que simplemente descartemos lo que no nos gusta. Pero Jesús no canceló a nadie. Es más, Él lavó sus pies. Él amó, honró y sirvió a la misma persona que lo negó, traicionó e hirió. Juan 13:3 dice, “Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía». Cuando sabes de donde vienes y tienes una imagen clara a donde vas, puedes vivir desde un lugar diferente. Cuando dejas que Dios sea la fuente de todo lo que necesitas, puedes dar este amor que el mundo desesperadamente necesita. Si vamos a enseñar con nuestras vidas consideremos el amor como nuestro micrófono. La vida de Jesús es prueba que un amor desinteresado es costoso, pero también inolvidable.

Tu amor por Dios no está medido por cuando cantas alto durante la alabanza; está medido en cuanto amamos a las personas, y no solo a las personas que prefieres amar. Estás llamado a amar a todas las personas, aun las que son difíciles de amar. Mateo 5 nos cuenta que no hay recompensa solo por amar a lo amable. Puedes hacerlo sin Jesús. Eso no es enseñar un nuevo mensaje. ¿Quieres vivir una vida que se predica por sí misma? Ama a la persona que se sienta solo en el recreo, sentándote a su lado. Habla bien del amigo que te traicionó. Perdona a la persona que te hirió. El amor de Jesús nos dejó con una imagen clara y no excusas.

“Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás. El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie. No es orgulloso. No es grosero ni egoísta. No se enoja por cualquier cosa. No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.»

1 Corintios 13:3-7 (TLA)

¿Cómo es la definición de la cultura acerca del amor?  Es diferente que la definición de amor que nos da la Biblia, ¿verdad? No debería haber excusas para amar a las personas, tal y como lo hizo Jesús. A Él no le importo que la gente le dijera que era amigo de pecadores, porque el no veía la condición de la gente, si no veía la necesidad del corazón. Una mujer llamada Maya Angelou una vez dijo, “Al terminar el día, la gente no recordará lo que dijiste o hiciste, ellos recordarán cómo los hiciste sentir”. En una cultura que está constantemente deseando “¿cómo puedo llamar la atención?” o “¿cómo puedo desquitarme?”, porque no comienzas preguntándote, “¿cómo puedo ser como Jesús en esta situación?” ¿Qué en tu vida cambiaría si tratas de ser como Jesús en lugar de tratar de llamar la atención o obtener venganza?

 

Por Carlos Gamboa